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En la vega de Antequera, la tierra guarda memoria. Aquí cultivamos el origen con alma, con rigor y con tiempo.

Nosotros

En la vega de Antequera, donde la tierra guarda memoria y el tiempo se mide en verdes, se alza Cortijo de Pozoancho. Un lugar con casi dos siglos de historia agrícola, donde cada muro, cada surco y cada herramienta hablan de quienes lo trabajaron antes. Durante generaciones, aquí se trilló cereal con yuntas de mulos, se recogió algodón a mano y se soñó con modernizar el campo andaluz. El tiempo y el esfuerzo de tantas manos convirtieron esta finca en un símbolo del alma agrícola de Antequera: trabajo, paciencia y respeto por la tierra.

Herramientas y utensilios conservados en el interior del cortijo, testimonio del pasado agrícola de Cortijo de Pozoancho.

Hoy, Cortijo de Pozoancho renace con la misma vocación, pero con una mirada nueva. Seguimos cultivando, pero también cultivamos el origen: esa forma de hacer las cosas con calma, con rigor y con compromiso. Más que una finca, somos un proyecto que da vida al entorno, creando empleo, comunidad y arraigo. Un lugar que honra su pasado y proyecta futuro, donde el campo sigue siendo cultura viva y el tiempo, una forma de cuidado.

La Finca

Cortijo de Pozoancho forma parte del paisaje emocional de Antequera. Entre la Peña de los Enamorados y El Torcal, la finca se extiende en una vega que respira calma, luz y belleza sobria. Sus construcciones encaladas, sus patios y aperos conservan la memoria de quienes la habitaron, de un modo de vida ligado al ritmo de las estaciones. No es un decorado ni una postal: es un paisaje trabajado, una arquitectura viva que sigue contando historias.

  • 01

    La arquitectura funcional convertida en belleza sobria.

  • 02

    Los muros encalados, testigos de generaciones.

  • 03

    El tiempo detenido entre la cal y la sombra.

  • 04

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  • 05

    La vega de Antequera, horizonte que da sentido a cada cosecha.

  • 06

    Cada rincón del cortijo conserva la huella de lo vivido.

  • 07

    Los patios abren paso a la luz serena de la tarde.

  • 08

    Campos de pistachos que respiran calma y horizonte.

01

La arquitectura funcional convertida en belleza sobria.

02

Los muros encalados, testigos de generaciones.

03

El tiempo detenido entre la cal y la sombra.

04

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05

La vega de Antequera, horizonte que da sentido a cada cosecha.

06

Cada rincón del cortijo conserva la huella de lo vivido.

07

Los patios abren paso a la luz serena de la tarde.

08

Campos de pistachos que respiran calma y horizonte.

La arquitectura funcional convertida en belleza sobria.

En estas 173 hectáreas de secano, el campo no se representa, se vive. Cada visita, cada paso, cada pausa entre los olivos o los pistacheros, es una invitación a reconectar con lo esencial. Cortijo de Pozoancho se presenta como un lugar que ofrece experiencias auténticas, donde la naturaleza, el tiempo y el silencio se convierten en formas de lujo contemporáneo.

Acilia

Acilia es el aceite de oliva virgen extra de Cortijo de Pozoancho. Un aceite que nace en la vega de Antequera, donde la tierra se abre bajo la luz y el horizonte se confunde con vestigios romanos. Aquí, el tiempo no corre: se posa. La piedra, la cal y el olivo conviven con los ecos de antiguas ciudades, recordando que cada estación deja su huella y que el silencio también tiene memoria.

Su nombre rinde homenaje a Acilia Plecusa, una mujer de la Bética romana que desafió su destino y encontró, en su determinación, la fuerza para elevarse por encima de la adversidad. Su historia encarna la dignidad, la resiliencia y el espíritu de superación que también definen esta tierra.

Como ella, este aceite representa lo que perdura. Cultivado con respeto y paciencia, cada fruto hojiblanca recoge siglos de sabiduría agrícola y se transforma en un testimonio líquido del paisaje andaluz. En cada gota se condensa el trabajo silencioso, la belleza sobria y la verdad de un lugar que cultiva el origen con alma.

Más que un aceite, Acilia es un legado: la memoria viva de un origen que nunca se extingue.

Contacto

Cortijo de Pozoancho es un lugar abierto, un punto de encuentro entre campo, cultura y comunidad. Si deseas conocer más sobre nuestros productos o vivir la experiencia de la finca, estaremos encantados de recibirte en la vega de Antequera, donde el tiempo se detiene y la tierra se hace memoria.